¿Por qué las piezas de avión cuestan tanto en Brasil?

Enrico Valdelli
Wander Aguilera Almeida

Reemplazar una pieza sencilla en una aeronave ligera puede costar mucho más de lo que un piloto principiante imagina. Desde esta perspectiva, Wander Aguilera Almeida, empresario y piloto privado, ya se ha encontrado más de una vez con este tipo de sorpresa en el presupuesto y reconoce que comprender el origen de estos costos ayuda al propietario a planificarse mejor durante todo el año de operación de la aeronave. Este artículo explica por qué el mantenimiento aeronáutico resulta tan costoso en Brasil y qué factores están detrás de estos valores.

Piezas cotizadas en dólares, pagadas en reales

La gran mayoría de las piezas de repuesto utilizadas en aeronaves ligeras proviene de fabricantes extranjeros y se cotiza originalmente en dólares estadounidenses, por lo que cualquier variación del tipo de cambio repercute directamente en el costo final pagado por el propietario brasileño de la aeronave. Filtros, correas, componentes del motor y equipos de aviónica siguen esta misma lógica de precios internacionales, independientemente del tamaño del taller que realiza el servicio final.

Esto significa que, incluso sin ningún aumento de precios por parte del fabricante extranjero, una simple depreciación del real ya es suficiente para elevar considerablemente el costo del mantenimiento programado de cualquier aeronave, independientemente de su antigüedad o del modelo específico involucrado en la operación.

Como recuerda Wander Aguilera Almeida, este factor cambiario sorprende a muchas personas precisamente porque no aparece de forma explícita en el presupuesto inicial presentado por el taller, sino que queda incorporado dentro del importe final cobrado por el servicio completo prestado al cliente.

La burocracia de importación encarece aún más los costos

Además del tipo de cambio, factores logísticos y aduaneros específicos de Brasil hacen que la adquisición de piezas de repuesto sea aún más cara que en otros países vecinos, debido a la suma de tasas y plazos burocráticos que simplemente no existen de la misma manera en el exterior. La documentación específica, las licencias y los impuestos de importación se añaden al valor original de la pieza incluso antes de que salga del puerto o aeropuerto de entrada.

Wander Aguilera Almeida
Wander Aguilera Almeida

Una pieza que, en Estados Unidos, llegaría a manos del mecánico en pocos días puede tardar semanas enteras en ser liberada por la aduana brasileña, un retraso que en ocasiones obliga a que la aeronave permanezca parada dentro del hangar a la espera de la llegada del componente. Este tiempo de inactividad resulta aún más frustrante cuando la pieza en cuestión es pequeña y económica, pero esencial para autorizar nuevamente el vuelo de toda la aeronave.

Según Wander Aguilera Almeida, este tiempo de inactividad también tiene un costo, aunque sea indirecto: una aeronave que no vuela deja de generar valor para quienes dependen de ella en su actividad cotidiana, ya sea para desplazamientos personales o para compromisos relacionados con el propio negocio administrado por el propietario.

¿Cómo puede el propietario planificarse mejor?

Reservar un fondo específico para el mantenimiento, calculado con un margen adicional sobre el valor promedio histórico gastado en la aeronave, ayuda a evitar que un imprevisto relacionado con una pieza importada comprometa repentinamente el presupuesto general del propietario, sin ningún aviso previo, destaca Wander Aguilera Almeida.

Adquirir con anticipación piezas de repuesto que se sabe que están sujetas al desgaste, en lugar de esperar a que ocurra una falla, también reduce el riesgo de quedarse sin el componente disponible precisamente en el momento en que más se necesita para la operación diaria de la aeronave.

Un costo que forma parte de volar

Este elevado costo no debería desanimar a quienes piensan en volar, refuerza Wander Aguilera Almeida, sino que debe contemplarse desde el principio como una parte natural del presupuesto necesario para mantener una aeronave en buenas condiciones de seguridad a lo largo de los años. Conocer esta realidad con anticipación, en lugar de descubrirla en la práctica durante el primer mantenimiento de mayor importancia, es lo que diferencia a quien se planifica adecuadamente de quien se lleva una sorpresa negativa durante su primer año completo como propietario de una aeronave ligera.

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