Origen del CJNG: cómo nació el cártel que redefinió el crimen organizado en México

Diego Velázquez

El origen del CJNG es uno de los capítulos más complejos y reveladores de la transformación reciente del crimen organizado en América Latina. Más que la historia de un grupo criminal, se trata del retrato de cómo disputas internas, fragmentación de cárteles tradicionales y cambios estratégicos moldearon una nueva lógica de poder. A lo largo de este artículo se explora el contexto que permitió el surgimiento de la organización, el papel decisivo de su liderazgo y las razones por las cuales se convirtió en una de las fuerzas más influyentes del narcotráfico contemporáneo.

El crecimiento del cártel está directamente vinculado al escenario turbulento del crimen organizado en México a comienzos del siglo XXI. Durante ese periodo, las operaciones gubernamentales y las rivalidades entre facciones provocaron una profunda reconfiguración de las estructuras criminales. En lugar de reducir el poder de los cárteles, la presión estatal con frecuencia generó fragmentación, dando origen a grupos más pequeños, más agresivos y altamente adaptables.

Es en ese entorno de reorganización donde emerge la figura central del movimiento: El Mencho. Su estilo de liderazgo se caracterizó por el pragmatismo, la disciplina y la expansión territorial estratégica. A diferencia de dirigentes anteriores que operaban bajo modelos jerárquicos rígidos, su enfoque combinó fuerza militarizada con flexibilidad operativa. Ese equilibrio permitió un crecimiento acelerado y la consolidación de influencia en regiones clave.

La base territorial inicial de la organización está asociada al estado de Jalisco, zona que se convirtió en un punto estratégico tanto para rutas de transporte como para operaciones logísticas. Su posición geográfica favoreció la conexión con corredores internacionales del tráfico, facilitando la expansión del grupo más allá de su origen regional. Al mismo tiempo, el control local aseguró recursos financieros y capacidad de reclutamiento.

El nacimiento del cártel también está profundamente vinculado a la desintegración de estructuras previas del narcotráfico. Muchos de sus primeros integrantes tenían experiencia en organizaciones ya establecidas, especialmente aquellas que atravesaron procesos de división interna. La caída o debilitamiento de cárteles tradicionales abrió espacio para nuevos actores dispuestos a ocupar territorios y rutas antes monopolizados.

Entre los factores decisivos de esta transformación se encuentra la crisis interna del Cartel de Sinaloa, históricamente dominante en varias regiones del país. Disputas de liderazgo, conflictos entre facciones y acciones policiales generaron brechas que favorecieron el surgimiento de nuevos grupos con ambición expansionista. El CJNG supo aprovechar ese vacío de poder con una rapidez poco común.

Otro elemento relevante fue el legado de organizaciones conocidas por su intensa militarización, como Los Zetas. Aunque no existe continuidad directa en términos estructurales, la influencia del modelo operativo basado en disciplina armada, intimidación y control territorial rígido ayudó a moldear el estilo estratégico del nuevo cártel. La diferencia fundamental radica en su capacidad de adaptación, que le permitió alternar entre confrontaciones directas y estrategias más discretas según el contexto.

Desde una perspectiva analítica, el crecimiento del grupo revela un cambio significativo en el funcionamiento del narcotráfico moderno. Ya no se trata únicamente del control de rutas, sino del dominio logístico, la inteligencia operativa y la diversificación de actividades ilícitas. Esta lógica empresarial del crimen transformó al cártel en una organización con un alto grado de resiliencia.

Otro aspecto relevante es la construcción de reputación mediante la demostración de fuerza. La proyección de poder, muchas veces basada en acciones espectaculares y altamente visibles, se convirtió en una herramienta estratégica para intimidar rivales y consolidar el control territorial. Este tipo de comunicación violenta no es solo un efecto colateral, sino parte integral del modelo de expansión.

La historia del origen del CJNG también revela cómo la lucha contra el narcotráfico enfrenta límites estructurales. La represión puede debilitar organizaciones específicas, pero con frecuencia provoca reacomodos que generan grupos aún más dinámicos. El caso del cártel evidencia que el problema no se reduce a eliminar líderes o capturar territorios, sino que involucra redes económicas, sociales e institucionales complejas.

Comprender este proceso resulta esencial para interpretar el panorama actual de la seguridad en América Latina. El surgimiento del CJNG no fue un hecho aislado, sino el resultado de transformaciones profundas que continúan en desarrollo. Su trayectoria muestra que el crimen organizado evoluciona con rapidez, absorbiendo presiones externas y convirtiendo la inestabilidad en oportunidad.

Observar la formación de este cártel permite entender que la dinámica del narcotráfico moderno está cada vez más vinculada a la capacidad de adaptación estratégica. En un entorno marcado por disputas constantes y reorganizaciones frecuentes, sobreviven los grupos que logran combinar violencia, planificación y flexibilidad. Esa combinación explica por qué el origen del CJNG sigue siendo un tema central para comprender el presente y anticipar los próximos capítulos del crimen organizado en la región.

Autor: Diego Velázquez

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