Las cuentas públicas llegan a la recta final electoral con un déficit de R$ 94.900 millones

Ensayo Madriguay

Las cuentas públicas brasileñas llegan a la fase final del calendario electoral con un déficit primario acumulado de R$ 94.900 millones entre enero y agosto de 2026. El resultado, divulgado el 29 de septiembre por el Tesoro Nacional, supera el déficit registrado en el mismo periodo de 2025, cuando el saldo negativo había sido de R$ 85.900 millones.

En agosto, el Gobierno Central —formado por el Tesoro Nacional, el Banco Central y el Instituto Nacional de la Seguridad Social— registró un déficit primario de R$ 13.600 millones. Aunque el dato mensual fue mejor que el resultado negativo de R$ 15.500 millones observado en agosto del año anterior, la comparación del acumulado muestra que la presión sobre las cuentas no se ha reducido durante 2026.

Según el Ministerio de Hacienda, los ingresos netos avanzaron en términos reales en los primeros ocho meses del año. Sin embargo, el crecimiento de los gastos acompañó ese ritmo y limitó la mejora del resultado fiscal. La evolución indica que una mayor recaudación, por sí sola, no ha sido suficiente para generar un saldo positivo.

Gastos que mantienen la presión sobre el resultado

Entre los factores que impulsaron el gasto aparecen las prestaciones de la Seguridad Social, los desembolsos discrecionales y las partidas destinadas a salud y educación. También influyeron los créditos extraordinarios y las medidas de apoyo al diésel adoptadas durante el año, según los datos presentados en el Resultado del Tesoro Nacional.

El comportamiento de agosto, por tanto, ofrece una lectura ambivalente. El déficit mensual fue inferior al de agosto de 2025, pero el resultado acumulado empeoró. La diferencia entre ambas cifras impide tratar el dato del mes como una señal concluyente de corrección estructural de las cuentas públicas.

El contexto político añade relevancia al informe. La divulgación ocurrió pocos días antes de la primera vuelta de las elecciones, prevista para el 4 de octubre de 2026. En ese escenario, la combinación de ingresos en aumento, gastos acelerados y un déficit acumulado mayor coloca la política fiscal en el centro del debate sobre las prioridades del Gobierno Central.

La deuda pública alcanza R$ 9,29 billones

La situación fiscal se vuelve más compleja al observar la trayectoria de la deuda. El Informe Mensual de la Deuda Pública Federal del Ministerio de Hacienda, publicado el 28 de septiembre, informó que el stock de deuda llegó a R$ 9,29 billones en agosto.

El documento también señaló que el 52,74% de los títulos estaba remunerado por tasas flotantes. Se trata del mayor porcentaje de la serie histórica iniciada en 2000. Una participación elevada de este tipo de títulos hace que el coste de financiación sea más sensible a los movimientos de los tipos de interés, especialmente cuando las tasas permanecen en niveles altos.

La exposición resulta relevante porque el Banco Central redujo la tasa Selic al 13,75% anual, de acuerdo con la información de la reunión del Comité de Política Monetaria. Aunque el recorte representa una disminución respecto del nivel anterior, el coste del dinero continúa siendo elevado y puede seguir afectando tanto la refinanciación de la deuda como el resultado fiscal.

Menor crecimiento y margen fiscal limitado

El escenario macroeconómico tampoco ofrece un alivio completo. La Secretaría de Política Económica del Ministerio de Hacienda redujo del 2,3% al 2% la proyección de crecimiento del producto interno bruto brasileño para 2026. Una expansión más moderada puede limitar el avance de la recaudación y dificultar la reducción del déficit mediante el crecimiento de la actividad.

La combinación de estos elementos no configura, por sí misma, una crisis inmediata. No obstante, revela un desafío de gestión: el Gobierno Central necesita contener la expansión de los gastos, preservar la recaudación y, al mismo tiempo, afrontar una deuda cada vez más expuesta a las tasas flotantes.

El principal interrogante es si la mejora observada en agosto representa un cambio duradero o únicamente un resultado puntual dentro de un año marcado por la disputa electoral. La respuesta dependerá de la evolución de los ingresos y gastos en los próximos meses, pero los datos disponibles muestran que el déficit del Gobierno Central sigue siendo mayor que el del año anterior y que la deuda pública mantiene una dimensión significativa.

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