Felipe Rassi, especialista jurídico con experiencia en operaciones de recuperación de activos en contextos de alta complejidad, conoce bien los mecanismos disponibles para afrontar una de las situaciones más desafiantes del mercado crediticio: el deudor que desaparece patrimonialmente después de que la deuda vence.
No necesariamente de forma física, sino mediante transferencias, disolución de sociedades y movimientos que vacían su patrimonio antes de que el acreedor pueda actuar. Si usted trabaja como acreedor, gestor de carteras o inversor en activos estresados, este artículo le mostrará qué se puede hacer realmente cuando el deudor intenta desaparecer con su patrimonio.
La disipación patrimonial no es un fenómeno aleatorio
Los deudores que enfrentan dificultades financieras rara vez toman decisiones patrimoniales de forma desordenada. En la mayoría de los casos, la disipación de activos sigue un patrón que puede identificarse y cuestionarse jurídicamente cuando se aplican las herramientas adecuadas en el momento oportuno.
Las transferencias de inmuebles a cónyuges o hijos, la aportación de bienes a nuevas sociedades mediante la integración de capital, la venta de activos a precios inferiores al valor de mercado a partes vinculadas y la disolución de sociedades con distribución de activos son ejemplos de movimientos que, cuando se realizan en estado de insolvencia o con la intención de perjudicar a los acreedores, pueden ser impugnados judicialmente. El plazo para actuar es limitado, y el acreedor que tarda en identificar estos movimientos suele perder la oportunidad de cuestionarlos.
¿Qué herramientas jurídicas pueden alcanzar patrimonios que parecen inaccesibles?
El ordenamiento jurídico brasileño ofrece instrumentos relevantes para los acreedores que necesitan alcanzar patrimonio oculto o transferido de manera fraudulenta. La acción pauliana permite anular actos de disposición patrimonial realizados en fraude contra acreedores, siempre que se acrediten los requisitos legales. Por su parte, el fraude a la ejecución, de aplicación más directa cuando ya existe un proceso judicial en curso, permite desconsiderar las transferencias realizadas después de la citación del deudor.
En contextos de quiebra o recuperación judicial, la acción revocatoria concursal opera con un plazo retroactivo de dos años, alcanzando actos realizados durante el período de crisis previo a la solicitud del procedimiento. Cada uno de estos instrumentos tiene requisitos específicos y plazos propios, y la elección de la vía más adecuada depende del momento en que el acreedor actuó y de las características de cada acto impugnado.

Felipe Rassi trabaja precisamente en la identificación y aplicación de estas herramientas en situaciones en las que ha sido necesario reconstruir el patrimonio del deudor para hacer viable la recuperación del crédito.
¿Qué considerar cuando el deudor forma parte de un grupo empresarial?
La complejidad aumenta considerablemente cuando el deudor integra un grupo empresarial. En este entorno, el patrimonio puede circular entre distintas entidades de manera legítima o ilegítima, y distinguir las operaciones comerciales normales de los movimientos realizados con la intención de perjudicar a los acreedores exige un análisis detallado de los flujos intercompany, de los contratos existentes entre las empresas del grupo y del historial de las transacciones realizadas durante el período de crisis.
Felipe Rassi incorpora el análisis de estructuras societarias complejas y de operaciones entre empresas de un mismo grupo directamente en la planificación de la estrategia de recuperación de activos. Este enfoque técnico permite identificar qué entidades del conglomerado poseen relevancia patrimonial para el acreedor, delimitando las vías jurídicas viables para acceder a esos bienes.
La recuperación de créditos como ejercicio de persistencia cualificada
El proceso de recuperación de créditos, cuando el deudor intenta deshacerse de su patrimonio, no está hecho para los impacientes. Requiere persistencia, método y la combinación adecuada de herramientas jurídicas y financieras. Sin embargo, los resultados obtenidos por los acreedores que invierten seriamente en este proceso demuestran que el esfuerzo suele verse recompensado.
El mercado brasileño todavía subutiliza parte de los instrumentos disponibles para la recuperación de créditos en escenarios de disipación patrimonial, ya sea por desconocimiento o por la evaluación equivocada de que el coste del proceso supera el valor potencialmente recuperable. A medida que el mercado crediticio madura y los acreedores se vuelven más sofisticados, esta ecuación tiende a cambiar.
La actuación de Felipe Rassi en operaciones de recuperación de activos de alta complejidad refleja precisamente esta evolución: acreedores mejor preparados, procesos más rigurosos y deudores que intentan desaparecer con su patrimonio encontrando, cada vez con mayor frecuencia, un camino mucho más corto de lo que esperaban.
Autor: Diego Rodríguez Velázquez