El Niño vuelve a amenazar a América Latina y eleva los riesgos para la agricultura y los precios de los alimentos

Diego Velázquez

El fenómeno climático mantiene en alerta a América Latina ante la posibilidad de fuertes alteraciones en las lluvias, impactos sobre los cultivos, la pesca y la generación eléctrica, además de nuevas presiones sobre los precios de los alimentos.

América Latina vuelve a mirar con preocupación al océano Pacífico. El fenómeno de El Niño podría alcanzar una intensidad muy elevada durante los próximos meses, aumentando los riesgos climáticos y económicos para diferentes países de la región.

Según información publicada este 17 de agosto de 2026, existe una probabilidad del 81% de que El Niño alcance la categoría de “muy fuerte” entre octubre y diciembre, considerando anomalías de temperatura de al menos 2 °C. Además, las condiciones cálidas podrían continuar hasta comienzos de 2027. (ESG)

¿Por qué El Niño preocupa a América Latina?

El Niño altera la circulación atmosférica y la distribución de las lluvias. El calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial puede producir efectos muy diferentes dependiendo del país y de la región.

En zonas costeras de Perú, por ejemplo, el fenómeno puede favorecer lluvias intensas e inundaciones. Mientras tanto, áreas de Colombia, el norte de Brasil y Centroamérica pueden experimentar períodos de menor precipitación y sequías. (ESG)

Estas alteraciones tienen consecuencias directas para la agricultura porque modifican los ciclos de producción y pueden reducir la disponibilidad de determinados alimentos.

Colombia aparece entre las economías más vulnerables

Un análisis de UBS citado por Expansión coloca a Colombia como una de las economías latinoamericanas con mayor vulnerabilidad ante un episodio intenso de El Niño.

La combinación de exposición climática, inflación y menor margen fiscal puede dificultar la respuesta del país ante posibles impactos sobre alimentos, energía e infraestructura.

El problema no se limita a las condiciones meteorológicas. Una reducción de la producción agrícola puede provocar aumentos de precios que posteriormente lleguen hasta los consumidores. (ESG)

Brasil también está entre los países bajo observación

Brasil aparece igualmente entre las economías que pueden enfrentar riesgos importantes.

Aunque su exposición climática presenta características diferentes de las de Perú o Colombia, las condiciones macroeconómicas pueden aumentar la sensibilidad del país frente a un eventual choque provocado por El Niño.

La agricultura brasileña tiene además una importancia estratégica internacional. Alteraciones significativas en determinadas regiones productoras pueden repercutir no solo en el mercado interno, sino también en las cadenas internacionales de alimentos.

Perú enfrenta riesgos para agricultura y pesca

Para Perú, uno de los mayores problemas está relacionado con su elevada exposición física a El Niño.

El calentamiento del Pacífico puede modificar el comportamiento de las corrientes marítimas y reducir el ascenso de aguas frías y ricas en nutrientes frente a la costa peruana.

Eso puede afectar particularmente a la pesca de anchoveta, una actividad importante para la industria pesquera del país.

En tierra, lluvias intensas también pueden provocar pérdidas agrícolas y daños a carreteras y otras infraestructuras. (ESG)

Venezuela puede enfrentar problemas en la generación eléctrica

En Venezuela, el principal riesgo está asociado a posibles sequías.

Una reducción prolongada de las precipitaciones puede afectar los niveles de los embalses utilizados para la generación hidroeléctrica, una de las principales fuentes de electricidad del país.

El impacto energético también podría representar un obstáculo adicional para otras actividades económicas, incluida la producción petrolera. (ESG)

Argentina podría beneficiarse de mayores lluvias

Los efectos de El Niño, sin embargo, no son necesariamente negativos para todos los países.

En determinadas regiones de Argentina, las lluvias asociadas al fenómeno pueden favorecer la producción de granos y oleaginosas.

Por este motivo, el impacto económico argentino podría ser diferente al observado en Colombia, Perú o algunas regiones brasileñas.

Chile, por su parte, aparece con preocupaciones más limitadas dentro del análisis regional citado. (ESG)

México observa el impacto sobre los alimentos

México se encuentra en una posición intermedia.

Un episodio de El Niño no implica automáticamente un nuevo choque inflacionario, pero podría transformarse en un problema económico si afecta importantes regiones productoras precisamente cuando determinados alimentos ya registran precios elevados.

El comportamiento reciente del jitomate muestra la volatilidad que puede alcanzar el mercado de alimentos. Entre enero y abril de 2026, su precio acumuló un incremento nacional de 107,8%, aunque posteriormente registró una fuerte corrección. (ESG)

El riesgo también llega a la inflación y a las tasas de interés

El impacto económico de El Niño puede extenderse mucho más allá de los campos agrícolas.

Una reducción de las cosechas puede disminuir la oferta de alimentos y aumentar los precios. Los daños a carreteras, puentes, redes eléctricas y otras infraestructuras también pueden elevar los costos de transporte y producción.

Si estas presiones terminan elevando significativamente la inflación, los bancos centrales latinoamericanos podrían tener menos espacio para reducir las tasas de interés.

En un escenario más severo, los mercados incluso podrían anticipar tasas más altas durante más tiempo como forma de contener las presiones inflacionarias. (ESG)

América Latina se prepara para los próximos meses

La evolución de El Niño será seguida de cerca durante el segundo semestre de 2026.

Agricultura, pesca, energía, infraestructura y precios de los alimentos están entre los sectores que pueden sentir sus consecuencias con mayor intensidad.

Sin embargo, los efectos serán diferentes en cada país. Mientras algunas regiones enfrentan riesgo de sequías, otras pueden recibir lluvias excesivas y sufrir inundaciones. Determinadas zonas agrícolas incluso pueden beneficiarse del aumento de las precipitaciones.

El desafío para América Latina será anticipar esos impactos y reducir las consecuencias económicas y sociales de un fenómeno climático que puede continuar influyendo sobre la región hasta 2027.

Fuente principal: Expansión — “El Niño amenaza a América Latina y México enfrenta riesgos en alimentos y tasas”, publicada el 17 de agosto de 2026. (ESG)

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