Matheus Vinicius Voigt, como profesional del área de ingeniería eléctrica, ilustra una cuestión recurrente en las obras públicas: el proyecto eléctrico comienza con la implementación de soluciones como nuevas luminarias, transformadores de mayor capacidad y cuadros eléctricos reforzados, incluso antes de contar con un diagnóstico preciso del consumo existente. El resultado es, por regla general, una obra costosa que resuelve solo una parte del problema.
Este patrón se repite debido a que el cronograma de las obras públicas rara vez contempla tiempo suficiente para realizar mediciones antes de tomar una decisión. La prisa por demostrar avances puede posponer el diagnóstico hasta un momento posterior a la licitación, cuando ya no será posible modificar el alcance sin costos adicionales o retrasos en el cronograma original.
A continuación, descubra qué cambia cuando el diagnóstico de eficiencia energética se realiza antes del proyecto y no después, como suele ocurrir en la mayoría de las obras eléctricas públicas ejecutadas bajo presión de plazos.
¿Qué es, en la práctica, un diagnóstico de eficiencia energética?
El diagnóstico de eficiencia energética consiste en un análisis detallado del consumo energético actual antes de tomar decisiones sobre posibles mejoras o ampliaciones. Se realizan mediciones precisas de la carga real, los horarios de máxima demanda, las pérdidas en la red y los equipos que funcionan fuera de los parámetros adecuados, en lugar de atribuir simplemente el problema a una luminaria antigua o a un transformador de capacidad insuficiente.
Matheus Vinicius Voigt señala que, ante la ausencia de este análisis, el proyecto se basa en suposiciones y no en datos concretos. Una obra puede, inadvertidamente, sustituir un equipo adecuado por otro inadecuado o sobredimensionar una red que, en realidad, solo requería correcciones puntuales en determinados puntos específicos del sistema.
Un ejemplo ilustrativo es el de dos edificios públicos con la misma factura de electricidad, pero cuyas causas pueden ser completamente diferentes. En uno de ellos, el problema puede estar relacionado con el consumo excesivo de energía eléctrica provocado por un transformador antiguo. En el otro, puede deberse a una mala planificación de los horarios de máxima demanda. Sin una medición previa, ambos casos reciben la misma solución genérica y solo uno de ellos consigue resolver efectivamente el problema.

El análisis de las condiciones del lugar orienta decisiones que evitan modificaciones durante la ejecución
Después del diagnóstico, el proyecto eléctrico deja de surgir de una solicitud genérica de modernización y pasa a responder a una necesidad específica, debidamente medida e identificada. Estos cambios pueden afectar el presupuesto, el cronograma e incluso el tipo de equipo incluido en la licitación.
Al demostrar que esta diferencia surge desde la primera reunión del proyecto, Matheus Vinicius Voigt identifica que, cuando existe un diagnóstico, la discusión se concentra en la solución que mejor resuelve el problema detectado. En cambio, cuando no existe un diagnóstico, la discusión se convierte en un debate sobre qué equipo parece más moderno, sin un criterio técnico que respalde la elección.
¿Hasta qué punto la eficiencia puede influir en el dimensionamiento de un proyecto?
Muchas obras públicas dejan de realizar el diagnóstico con el objetivo de acelerar la entrega, lo que genera costos adicionales posteriormente. La ausencia de mediciones previas puede dar lugar a equipos sobredimensionados, aumentando los costos sin proporcionar una mejora real de la eficiencia. Por otro lado, el sistema puede dimensionarse de manera insuficiente, lo que puede provocar la necesidad de nuevas obras correctivas en un corto período de tiempo.
Esta situación se observa en diferentes ciudades, con un resultado recurrente: aunque las obras se concluyan dentro del plazo establecido, el consumo energético no alcanza la reducción esperada. Esto ocurre porque el proyecto no identifica con precisión el origen del desperdicio antes de iniciar la sustitución de los componentes.
Matheus Vinicius Voigt señala que este es el punto que distingue una obra eléctrica exitosa de otra que simplemente aparenta modernidad: realizar primero las mediciones, elaborar después el proyecto y, por último, ejecutar la obra, en ese orden, ya que un diagnóstico preciso desde el inicio resulta considerablemente más económico que corregir posteriormente una obra mal ejecutada.