Eduardo Campos Sigiliao, empresario con actuación en el mercado de licitaciones y contratos públicos desde 2005, observa que la inteligencia artificial ha pasado a influir en la forma en que las empresas identifican oportunidades, analizan pliegos y organizan decisiones estratégicas. La Ley 14.133 ha traído mayores exigencias de planificación, gobernanza, transparencia y responsabilidad en las contrataciones públicas.
En este entorno, las herramientas digitales ganan espacio porque ayudan a gestionar grandes volúmenes de información, documentos, plazos y requisitos. Sin embargo, la inteligencia artificial debe utilizarse con criterio, revisión humana y comprensión jurídica, especialmente cuando involucra contratos, propuestas y decisiones sensibles.
A lo largo de este artículo, entenderá cómo la IA puede apoyar la captación de negocios, qué cuidados jurídicos son indispensables y por qué la tecnología no sustituye la experiencia profesional. Continúe la lectura para comprender cómo la innovación y la seguridad técnica pueden avanzar juntas.
¿Por qué la inteligencia artificial ha ganado espacio en las contrataciones públicas?
La inteligencia artificial ha ganado espacio en las contrataciones públicas porque el volumen de datos disponibles ha crecido significativamente, mientras que los plazos y las exigencias técnicas siguen presionando a empresas y gestores. Pliegos, anexos, contratos, términos de referencia y respuestas a impugnaciones requieren una lectura cuidadosa y una rápida organización.
En este escenario, las herramientas basadas en IA pueden apoyar las búsquedas, resumir documentos, clasificar información e identificar puntos de atención. Esto reduce el tiempo operativo y permite que los profesionales concentren su energía en el análisis estratégico. Desde esta perspectiva, la eficiencia tecnológica solo genera valor cuando va acompañada de una interpretación calificada.
La administración pública también avanza hacia procesos cada vez más digitales. Portales electrónicos, licitaciones en línea, registros de precios y bases de datos amplían las posibilidades de cruce de información. La IA surge como un recurso para transformar datos dispersos en conocimiento útil, siempre que no se la trate como una autoridad final.
Otro motivo de su crecimiento es la necesidad de previsibilidad, explica Eduardo Campos Sigiliao. Las empresas que compiten por contratos públicos necesitan seguir oportunidades, comprender exigencias y evaluar riesgos antes de participar. La inteligencia artificial puede acelerar etapas iniciales, pero la decisión de avanzar debe considerar la capacidad técnica, el precio, la documentación y la estrategia jurídica.

¿Cómo puede la IA apoyar a las empresas en la captación de licitaciones y negocios?
La IA puede apoyar a las empresas en la captación de licitaciones al monitorear pliegos, filtrar oportunidades por segmento, identificar palabras clave relevantes y organizar plazos importantes. Este uso ayuda a los equipos comerciales y jurídicos a no depender únicamente de búsquedas manuales en múltiples plataformas.
Según sugiere Eduardo Campos Sigiliao, también es posible utilizar herramientas inteligentes para analizar requisitos de habilitación, cualificación técnica, documentos obligatorios y condiciones contractuales preliminares. Esta lectura inicial no sustituye la revisión profesional, pero ayuda a priorizar oportunidades realmente compatibles con la estructura y experiencia de la empresa.
En mercados competitivos, la inteligencia artificial contribuye a la inteligencia comercial. Puede apoyar el análisis de patrones, el historial de contrataciones, la recurrencia de objetos y el comportamiento de determinados organismos. La captación eficiente depende de combinar tecnología, conocimiento del sector y una evaluación realista de riesgos.
¿Qué cuidados jurídicos evitan riesgos en el uso de IA en contratos?
Los cuidados jurídicos comienzan con el reconocimiento de que la IA puede equivocarse, omitir información o generar interpretaciones aparentemente convincentes, pero jurídicamente inadecuadas. En licitaciones y contratos públicos, un error documental puede provocar la inhabilitación, sanciones, pérdidas financieras o la pérdida de una oportunidad relevante.
Por ello, toda respuesta, borrador, análisis de pliegos o sugerencia producida con apoyo tecnológico debe pasar por una revisión humana especializada. La responsabilidad de la decisión permanece en la empresa y en sus profesionales, no en la herramienta. Esta distinción es esencial para evitar una confianza excesiva en sistemas automatizados.
También existen cuidados relacionados con la confidencialidad y la protección de datos. Documentos estratégicos, propuestas comerciales, datos personales e información contractual no deben introducirse en cualquier plataforma sin una evaluación previa de seguridad. Eduardo Campos Sigiliao destaca que la eficiencia no puede comprometer la confidencialidad, el cumplimiento normativo y la gobernanza.
¿Cómo utilizar la tecnología sin sustituir la estrategia y la cualificación técnica?
Utilizar la tecnología sin sustituir la estrategia exige definir claramente el papel de la inteligencia artificial dentro del proceso. Puede apoyar la investigación, la selección, la organización documental, la lectura inicial y la gestión de plazos, pero no debe decidir por sí sola sobre la participación, el precio, la impugnación o la ejecución contractual.
La cualificación técnica sigue siendo un factor central. Las empresas deben demostrar experiencia, capacidad operativa, documentación adecuada y coherencia entre la propuesta y la ejecución. Ninguna herramienta corrige la falta de planificación, el desconocimiento del pliego o la ausencia de estructura para cumplir el contrato asumido.
Como señala Eduardo Campos Sigiliao, la Ley 14.133 refuerza una lógica de profesionalización en las contrataciones públicas. En este contexto, la IA debe verse como un instrumento de apoyo a la inteligencia empresarial, permitiendo decisiones más rápidas, pero siempre sometidas al análisis jurídico y comercial.
En definitiva, el futuro de las licitaciones será cada vez más digital, competitivo y orientado por datos. Las empresas que sepan combinar tecnología, gobernanza y experiencia tendrán mejores condiciones para identificar oportunidades sólidas y evitar riesgos innecesarios. La innovación es importante, pero la responsabilidad técnica seguirá siendo decisiva.
Autor: Diego Rodríguez Velázquez